Ermitaraba

Ermitaraba es una iniciativa de Raíces de Europa que nació el año 2021, con el fin de fomentar el conocimiento, aprecio y conservación del patrimonio alavés. Su primera actividad, «Patrimonio abierto», consistió en abrir rutas de monumentos habitualmente cerrados, para que pudieran ser visitados gratuitamente. En colaboración con El Correo, la Diputación de Álava y el Obispado de Vitoria, este proyecto continuará ofreciendo nuevas rutas y actividades para difundir y preservar nuestro patrimonio.

Ermitaraba nació en el año 2021 como una iniciativa de Raíces de Europa para acercar al gran público nuestro patrimonio más próximo, de modo que, al conocerlo mejor, mucha gente pudiera sentirlo como algo propio e incluso implicarse en su conservación. Nos hemos centrado especialmente en el patrimonio rural; de ahí el nombre de “Ermitaraba”: ermitas de Álava.
Las instituciones invierten lógicamente mucho dinero para evitar que se pierda un patrimonio de indudable valor, que se encuentra disperso por todos los rincones de nuestra geografía, y que luego, por desgracia, casi nadie puede ver. Podría hablarse de un “patrimonio invisible”. “Invisible” porque la gente no puede acceder a él, pues quien lo valora y ama lo encuentra cerrado, y al estar cerrado, la gente no se plantea conocerlo. Sin duda, un círculo vicioso.
Las rutas de patrimonio están pensadas para solucionar —aunque sea modestamente— este problema. Se trata de mantener abiertos simultáneamente unos 12-15 monumentos, concentrados en una misma zona, durante varias mañanas, de modo que la gente pueda visitar 4-6 puntos de la ruta el mismo día. Los monumentos se encuentran atendidos por los responsables locales o por nuestros voluntarios durante ese tiempo, y el público acude a visitarlos de modo libre y gratuito, sin necesidad de hacer reservas ni inscripciones previas.
Además de las iglesias y ermitas, que son los edificios que más patrimonio artístico atesoran, nos interesa mostrar los molinos y otros puntos de interés de la zona: cruceros, casas blasonadas, árboles singulares, puentes o lavaderos de especial interés.
Álava como un museo
Nos ha sorprendido gratamente comprobar que mucha gente ha acogido nuestra propuesta como un modo de dedicar toda la mañana a ver pueblos, iglesias, retablos, pequeñas ermitas, parajes pintorescos… Iban de un punto a otro de la ruta, con intención de ver todo lo que pudieran. Visitar los monumentos les permitía también conocer los propios pueblos, sitios junto a los que habían pasado en coche muchas veces, sin llegar a entrar en ellos.
Pensamos que esta es —en cierto modo— la fuerza de esta iniciativa: poder visitar una zona de nuestra provincia como si se tratara de un museo. ¡Álava como museo! Hasta por la apariencia externa resulta una comparación oportuna, porque en cada iglesia y ermita que atendían nuestros voluntarios la gente encontraba a una persona con su credencial, dispuesta a atenderles, a darles la información oportuna y a proporcionarles la Guía de monumentos editada expresamente para cada ruta.
La organización de cada una de las rutas implica varios meses de intenso trabajo, desde que escogemos la zona hasta la fecha en que arranca la actividad. Las principales tareas que hay que llevar a cabo son:
  •  Primeras gestiones. Contacto inicial con los párrocos y los Presidentes de los Concejos (en adelante los llamamos sencillamente alcaldes, aunque propiamente no lo sean) de la zona para sondear su disposición a colaborar con nosotros en la actividad.
  • Trabajo de campo. Una vez decidida la zona, realizamos frecuentes viajes (varios, a veces todos los días, y todas las semanas) a estos pueblos para ver los monumentos por dentro y poder seleccionar los más adecuados para formar la ruta. Conseguir que nos abran todos estos monumentos, y siempre que vamos a visitarlos, lleva consigo numerosas gestiones: con los párrocos, los alcaldes, la familia que tiene las llaves, las posibles cofradías… Intentamos que cada ruta tenga variedad y equilibrio. A veces, monumentos interesantes desde el punto de vista artístico no los incluimos en la ruta, si vemos que hay otros muy similares en ella.
  • Guía de monumentos. Un trabajo muy importante y costoso es el de documentación, redacción y maquetación, para elaborar un Guía de monumentos. Editar esta Guía nos parece un elemento indispensable. Abrir los monumentos sin más, para que la gente entre en ellos sin saber bien a dónde mirar, no tendría mucho sentido. Hay que ayudarles a entender y valorar lo que tienen delante. De otro modo, muchos entrarían allí, comentarían: “¡pues tampoco tiene gran cosa!”, y se marcharían igual que han entrado. Dentro de nuestras posibilidades, intentamos que la Guía sea un producto de mucha calidad y que a la vez posea un carácter divulgativo, asequible a todas las personas que vayan a visitar estos monumentos. Queremos ser muy rigurosos en el trabajo de documentación, consultamos el texto con historiadores del Arte, y dedicamos un notable esfuerzo a revisar la redacción, para que el tono se ajuste a un nivel comprensible por toda persona. Intentamos también aportar nuevos elementos obtenidos en nuestras investigaciones y también de las conversaciones con los responsables locales o los vecinos del pueblo, que dan un aire más vivo y fresco al texto.
  • Búsqueda, Formación y Organización de los Voluntarios. Por último, queda todo el trabajo de buscar, convocar, formar y coordinar a los voluntarios, darles las instrucciones oportunas, repartirles el material, etc. Cada turno es una mañana completa, de 10 a 14 horas.
Junto a todo lo referido, en cada ruta incorporamos novedades, por ejemplo:
  • Conferencia inaugural de cada ruta. Una de ellas fue “Eremitismo en Álava y Treviño”, impartida por la profesora Mari Luz Mangado, egiptóloga, historiadora experta en el antiguo Oriente Próximo, que ha investigado el fenómeno del eremitismo en toda esa zona.
  • Audios complementarios, muy breves, explicando algún elemento puntual, grabados a Ricardo Garay, conocido historiador del arte y guía experto en la zona de Treviño.
  • Campos de trabajo para la limpieza de monumentos. Dos o tres personas dedican varias mañanas a limpiar y acondicionar iglesias y ermitas. También llevamos a carpinteros, para que arreglar algunas bisagras, tablas sueltas y puertas, trabajando voluntariamente y en presencia del párroco.
  • Fotografía de imágenes, por ejemplo, la Virgen de Granado a tamaño natural. La ermita de Granado, que se encuentra aislada en medio de un paraje desierto, sufrió varios robos en los años 70, por lo que la talla original de la Virgen, una valiosa pieza del siglo XIII, se custodia ahora en la iglesia de Albaina. El retablo de la ermita se encontraba, por ello, muy vacío, y propusimos al alcalde colocar allí una fotografía a tamaño natural. La hemos impreso directamente sobre tabla y silueteado, con un resultado muy satisfactorio, que ha gustado mucho en el pueblo.
Es posible que con esta acción se terminen los traslados de la talla original a la ermita, que se efectuaban dos veces al año en condiciones bastante precarias, poco adecuadas para manipular una pieza de esa naturaleza.
Acogida por parte de los responsables locales
Nos ha alegrado y motivado la excelente acogida que casi todos los responsables locales han dispensado al proyecto. Algunos de ellos han colaborado con nosotros de muy buena gana, y varios nos han felicitado por la eficacia con la que todo se ha llevado a cabo.
No conocemos ningún incidente ni mala experiencia con los alcaldes, con los responsables locales ni con la gente de los pueblos.
Acogida por parte del público
No es fácil calcular cuánta gente ha participado en estas rutas, pero sin duda ya son varias miles. Para nuestra sorpresa, bastante gente se planteaba hacer la ruta completa, muchos participaron en ella los dos sábados, intentando ver todos los monumentos que pudieran. Nos consta que algunos vieron todos los monumentos abiertos.
Los comentarios de la gente ante esta iniciativa fueron unánimemente favorables: de agradecimiento, de sorpresa e incluso de entusiasmo. En la pequeña encuesta que rellenaron, nos decían: “gracias por la iniciativa”, “todo mi ánimo y agradecimiento”, “llevaba 24 años esperando para conocer esta ermita”. Cuando les preguntamos si participarían en nuevas rutas: “por supuesto”, “claro que sí”, “encantados de la vida”, “sí, por supuesto, me gustaría conocer otras zonas de Álava”, “desde luego”, “encantada”, “totalmente”, “sin ninguna duda”.
Otra pregunta que hacíamos era qué iglesias y ermitas les habían gustado más. Aquí, la respuesta más repetida era: “todas”; “cada una tiene su encanto”; “todas tienen algo especial”; “todas preciosas”; “todas han sido muy interesantes”.
Ha venido gente de Vizcaya, Navarra, Guipuzcoa, Logroño, Burgos, Valladolid…, expresamente para hacer la ruta.
Además de solicitar la opinión sobre esta iniciativa, en la encuesta preguntábamos también si estarían dispuestos a participar como voluntarios en futuras rutas. Se apuntan cada vez más personas. Hemos notado, en general, una sorprendente disposición a participar, colaborar con nosotros y echarnos una mano.

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